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De la escuela Hwaseo a la acción política
Yu In-seok fue una de las figuras más destacadas de la resistencia coreana frente al avance japonés durante los últimos años de la dinastía Joseon y el periodo del Imperio de Corea. Erudito neoconfuciano y comandante de milicias civiles, encabezó el llamado Ejército Justo de Eulmi y, años después, fue elegido máximo dirigente del Ejército de las Trece Provincias.
Nació el 25 de enero de 1842 en Chuncheon, en la actual provincia de Gangwon. A los 14 años fue adoptado por un pariente de su familia y, gracias a ese vínculo, ingresó en el círculo académico de Yi Hang-ro. También estudió con Kim Pyeong-muk y Yu Jung-gyo, referentes de la escuela Hwaseo, una corriente neoconfuciana que defendía el orden tradicional y rechazaba la influencia extranjera.
Tras la muerte de Kim en 1891 y de Yu Jung-gyo en 1893, Yu In-seok fue reconocido como heredero de esa línea intelectual. Su pensamiento, sin embargo, no permaneció limitado a las aulas. Interpretó la presión extranjera sobre Joseon como una amenaza nacional y, después del Tratado de Ganghwa de 1876, presentó junto con otros 46 letrados de Gangwon y Gyeonggi un memorial contra la apertura del país.
El levantamiento tras el asesinato de la reina Myeongseong
El asesinato de la reina Myeongseong en 1895 y la orden gubernamental que obligaba a los hombres a cortarse el tradicional moño coreano impulsaron a Yu a emprender la lucha armada. El 24 de diciembre de ese año, según el calendario lunar, inició una campaña de milicias con discípulos y colaboradores como Yi Pil-hui, Seo Sang-ryeol, Yi Chun-yeong y An Seung-u.
El movimiento adoptó como consigna la idea de vengar a la reina y preservar los principios tradicionales. Yu difundió además una proclama dirigida a las localidades de las ocho provincias históricas de Corea para pedir que se sumaran a la resistencia.
La fuerza que encabezó, conocida como Ejército Justo de la región de Hojwa, llegó a superar los 3.000 integrantes. Operó principalmente en Jecheon, Chungju, Danyang y Wonju, donde combatió contra tropas gubernamentales y japonesas. También castigó a funcionarios considerados colaboradores de Japón.
En 1896, sus hombres ocuparon la fortaleza de Chungju y ejecutaron al gobernador Kim Gyu-sik. Yu publicó entonces otro manifiesto para exigir que los funcionarios que habían apoyado las reformas favorables a Japón reconsideraran su actuación. Otros comandantes regionales, entre ellos Yi Gang-nyeon, se concentraron en Jecheon, mientras las milicias continuaban los combates en Suanbo, Gaheung, Danyang y Eumseong.
Derrota, exilio y reorganización
La inferioridad militar terminó por imponerse. Las milicias disponían principalmente de mosquetes de mecha y no podían sostener una campaña prolongada contra fuerzas gubernamentales y japonesas equipadas con armamento moderno. Tras perder Jecheon el 26 de mayo de 1896, Yu condujo a los supervivientes hacia las provincias de Hwanghae y Pyeongan.
Al no poder reorganizarse allí, cruzó el río Amnok —conocido internacionalmente como Yalu— con la esperanza de obtener apoyo de China. Las autoridades locales lo desarmaron y, el 28 de julio, disolvió su ejército junto al río Hun. Después se instaló en una zona de Tonghua habitada por numerosos coreanos, desde donde intentó preparar un nuevo movimiento.
Yu regresó brevemente a Corea en 1897 por convocatoria del rey Gojong, pero volvió a exiliarse. En 1900 retornó al país para escapar de la rebelión de los bóxers y recorrió distintas localidades de Hwanghae y Pyeongan impartiendo escritura y neoconfucianismo a los jóvenes. A través de escuelas y ceremonias educativas difundió ideas de resistencia y recuperación de la soberanía. Entre quienes surgieron de ese entorno estuvieron los posteriores comandantes Yi Jin-ryong y Baek Sam-gyu.
El Ejército de las Trece Provincias
Después del tratado de protectorado impuesto en 1905, Yu pidió a la población que se incorporara a las milicias. También sostuvo que quienes no pudieran combatir debían denunciar a Japón mediante la palabra y la escritura. Tras la abdicación de Gojong y el nuevo acuerdo firmado en 1907, consideró inviable continuar sus actividades dentro de Corea y partió hacia Vladivostok en julio de 1908.
En la región rusa del Primorie colaboró con activistas como Yi Sang-seol, Yi Beom-yun y Choe Jae-hyeong para unificar a los grupos antijaponeses dispersos entre Manchuria y el Extremo Oriente ruso. Ese esfuerzo desembocó, en junio de 1910, en la creación del Ejército de las Trece Provincias, una alianza de fuerzas milicianas que eligió a Yu como comandante general.
En una proclama dirigida a sus compatriotas, llamó a la unidad de toda la población y a combatir hasta el último hombre. El grupo intentó cruzar el río Tumen para avanzar hacia el interior de Corea, pero las autoridades rusas detuvieron a Yu. Aunque posteriormente fue liberado, la operación no llegó a realizarse.
Una campaña internacional contra la anexión
Tras la anexión de Corea por Japón en 1910, Yu asumió la representación de Seongmyeonghoe, una organización creada por la comunidad coreana de Vladivostok. El grupo reunió 8.624 firmas de coreanos, chinos y rusos para comunicar a la comunidad internacional el rechazo a la anexión. La declaración fue enviada a los gobiernos de Estados Unidos, Rusia y la República de China, así como a diversos periódicos.
La presión japonesa sobre Rusia provocó la detención de activistas y la desarticulación del Ejército de las Trece Provincias. Yu aceptó disolver la organización a cambio de la liberación de sus compañeros. Desde entonces defendió que los patriotas abandonaran Corea y se trasladaran a Jiandao, región de Manchuria con una importante presencia coreana, para preservar sus principios y mantener viva la resistencia.
Un legado marcado por sus contradicciones
Yu trasladó a la lucha armada la doctrina de defensa de la ortodoxia confuciana que había heredado de Yi Hang-ro. Cuando la acción militar dentro de Corea dejó de ser posible, recurrió a la educación, las proclamas y la coordinación de organizaciones en Manchuria y el Primorie. Sus escritos fueron reunidos en obras como Uiamjip, Souisinpyeon, Chilsilbundam, Hwadongsokgangmok, Ujumundap y Changuigyeonmunrok.
Su oposición activa a Japón convivió con una visión social profundamente conservadora. Yu defendía la jerarquía de clases y, durante la campaña de las milicias, ordenó ejecutar al comandante plebeyo Kim Baek-seon y a su hijo por considerar que habían alterado la disciplina al enfrentarse a un oficial de origen aristocrático. También rechazó la igualdad y la libertad de inspiración occidental, así como la igualdad entre hombres y mujeres y la educación femenina.
En 1914 se trasladó al oeste de Jiandao y residió en distintos puntos de la provincia china de Fengtian. Murió por enfermedad el 29 de enero de 1915. Después de la liberación de Corea, sus restos fueron trasladados a Chuncheon. En 1962, el Gobierno surcoreano le concedió de manera póstuma la Orden Presidencial al Mérito de la Fundación Nacional.
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