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Doce organizaciones alertan sobre la crisis del sector
Doce entidades vinculadas a la producción de dramas surcoreanos pidieron al Gobierno y a la Asamblea Nacional un programa de apoyo a medio y largo plazo para evitar el deterioro de una industria clave de la Ola Coreana.
La Asociación de Productoras de Dramas de Corea, la Asociación Coreana de Radiodifusión y la Asociación de Guionistas de Radiodifusión de Corea, entre otras organizaciones, presentaron sus demandas el 4 de noviembre en el Centro de Prensa de Corea, en Seúl. La conferencia estuvo encabezada por Song Byung-jun, presidente de la asociación de productoras.
Según los datos del sector, Corea del Sur produjo 141 dramas en 2022, pero el volumen disminuyó alrededor de un 30% en dos años. La programación de ficción de las tres principales cadenas abiertas —KBS, MBC y SBS— también cayó de 91 títulos en 2012 a 32 en 2023, mientras varios canales han eliminado sus dramas entre semana.
Las asociaciones atribuyen la crisis al encarecimiento de las producciones impulsado por las plataformas globales de streaming, a la caída de los ingresos publicitarios y a la reducción de inversiones y espacios de emisión por parte de las cadenas. También denuncian que las productoras encuentran dificultades para conservar la propiedad intelectual de las obras y participar en los ingresos posteriores.
Guionistas, actores y técnicos pierden oportunidades
Song advirtió que la reducción de proyectos destruye empleos y que reconstruir una infraestructura de producción desmantelada resulta especialmente difícil. A su juicio, la industria debe dejar de mirar sus éxitos pasados y concentrarse en garantizar su sostenibilidad durante la próxima década.
Park Hae-young, guionista de «Mi señor» y «Mi diario de liberación», afirmó que ya no quedan productoras o cadenas nacionales capaces de financiar un drama únicamente con recursos propios. También señaló que todos los asistentes de guion de su equipo están sin trabajo y que numerosos creadores están migrando hacia sectores como los webtoons y los videojuegos.
Song Young-woong, presidente de la Asociación Coreana de Derechos de Artistas de Radiodifusión, aseguró que la recaudación anual de regalías de la entidad pasó de unos 47.000 millones de wones en 2024 a cerca de 34.000 millones al año siguiente, una caída aproximada de 13.000 millones. Representantes de directores de fotografía y productores añadieron que cientos de profesionales experimentados han abandonado los rodajes o afrontan dificultades para subsistir.
Un plan de un billón de wones en cinco años
Las doce organizaciones solicitaron que la recuperación del número anual de dramas se convierta en un objetivo de política nacional. Su propuesta contempla un sistema de inversión y apoyo de un billón de wones durante cinco años, además de una respuesta coordinada entre el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo, el organismo regulador de medios y telecomunicaciones y la Asamblea Nacional.
El esquema distribuiría 200.000 millones de wones públicos cada año. La industria calcula que producir anualmente unos 40 dramas de presupuesto medio o bajo, con un coste cercano a 10.000 millones de wones por título, requeriría alrededor de 400.000 millones. El Estado aportaría la mitad y las cadenas y plataformas cubrirían el resto.
Las entidades prometieron, a su vez, racionalizar los costes y promover prácticas de producción más justas. También reclamaron un modelo que permita compartir con las plataformas globales los ingresos derivados de la propiedad intelectual y repartir los beneficios según el éxito de cada obra.
Reclamo de negociación a las plataformas globales
Song Young-woong sostuvo que Netflix ha evitado las peticiones de diálogo del sector alegando su condición de proveedor de servicios de telecomunicaciones de valor añadido, fuera de la regulación tradicional de la radiodifusión. Las asociaciones exigieron que las plataformas internacionales participen en negociaciones formales para garantizar los derechos de los intérpretes.
Para los representantes de la industria, la prioridad no debe limitarse a producir unos pocos éxitos internacionales, sino preservar la base laboral y creativa que hace posibles todos los demás proyectos. Song Byung-jun resumió esa posición al señalar que, más allá del título que triunfa globalmente entre cien producciones, las otras 99 son las que reúnen talento y sostienen el empleo. Mantener un volumen estable de dramas, agregó, es indispensable para proteger las obras nacionales y reducir la dependencia del capital global.
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