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La base pública de recetas del Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos de Corea del Sur reúne tres propuestas para combinar caldos calientes y guarniciones a la parrilla: una sopa de abadejo seco con algas y konjac, una ensalada de pechuga de pato ahumada y una pechuga de pato con costra. Cada preparación incorpora recursos para reducir la sal sin renunciar al sabor.
Sopa de abadejo seco, algas y konjac
Este guk, categoría coreana que engloba sopas y caldos, se prepara con 100 gramos de hwangtae —abadejo seco—, 100 gramos de konjac, 20 gramos de algas secas, 20 gramos de polvo de perilla, 50 gramos de tofu, 10 gramos de doenjang o pasta de soja fermentada, 10 gramos de salsa de pescado, un hongo shiitake, 10 gramos de ajo y 5 gramos de aceite de sésamo.
Primero se mezcla el tofu con el doenjang, mientras el shiitake y el ajo se trituran juntos y las algas se dejan en remojo hasta hidratarse. El caldo se obtiene cocinando lentamente el abadejo con el hongo y el ajo. El konjac, cortado en láminas, se escalda por separado.
Después se retira el pescado, se tritura con la mezcla de tofu y doenjang y se devuelve al caldo. Se agregan las algas, el konjac y el polvo de perilla, y se cocina todo durante unos 20 minutos antes de ajustar el sabor con salsa de pescado. Mezclar el tofu con la pasta fermentada permite emplear menos condimento y reducir el sodio.
La preparación aporta 124,9 kilocalorías, 3,2 gramos de carbohidratos, 14,3 gramos de proteínas, 6,1 gramos de grasa y 790,3 miligramos de sodio.
Ensalada de pechuga de pato ahumada
Esta guarnición a la parrilla utiliza 150 gramos de pechuga de pato ahumada, 50 gramos de salsa balsámica, 30 gramos de cebolla, 5 gramos de perejil, 20 gramos de arándanos y un rábano.
La carne se corta en lonchas y se dora en una sartén. La cebolla y el rábano se cortan en tiras finas, se dejan en agua fría y se escurren. Al momento de servir, el pato se dispone con las verduras y los arándanos, y se añade la salsa balsámica recién preparada.
La combinación de cebolla, rábano y arándanos ayuda a moderar el consumo de sodio y, al mismo tiempo, realza el sabor del pato ahumado. El plato contiene 261,8 kilocalorías, 11,5 gramos de carbohidratos, 21 gramos de proteínas, 14,6 gramos de grasa y 636 miligramos de sodio.
Pechuga de pato ahumada con costra
La tercera receta combina 150 gramos de pechuga de pato ahumada con 2 gramos de romero, una naranja, un hongo eryngii, 5 gramos de perejil, 50 gramos de cacahuates, 20 gramos de aceite de oliva, 20 gramos de conserva dulce de yuja —un cítrico asiático— y 0,5 gramos de pimienta.
El pato se marina con aceite de oliva, romero y pimienta. El hongo se corta en láminas y se asa en una sartén, mientras la naranja se rebana y los cacahuates y el perejil se pican dejando cierta textura. Tras asar la carne, se intercala con las rodajas de naranja y se cubre con una salsa de yuja, cacahuate y perejil.
El romero contribuye a suavizar el aroma intenso del pato, mientras la yuja aporta suficiente sabor para reducir la cantidad de sal. Esta opción suma 250 kilocalorías, 13,5 gramos de carbohidratos, 17,2 gramos de proteínas, 14,1 gramos de grasa y 352,2 miligramos de sodio.
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