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Las Fuerzas de Autodefensa de Japón y el Ejército de Estados Unidos iniciaron el día 19 una nueva edición de Keen Sword, un ejercicio militar conjunto que se prolongará hasta el 29 y que tendrá una escala sin precedentes.
Las maniobras movilizan a 45.000 efectivos japoneses y 12.000 estadounidenses. Australia y Canadá, participantes en ediciones anteriores, también intervienen, mientras que otros cinco países —entre ellos Francia, Alemania y Países Bajos— se sumarán a algunas fases.
Japón despliega por primera vez un misil de largo alcance
Uno de los principales elementos del ejercicio será el despliegue del misil antibuque terrestre Tipo 25 de las Fuerzas Terrestres de Autodefensa. Con un alcance aproximado de 1.000 kilómetros, el sistema podría cubrir tanto las aguas próximas a Taiwán como zonas de la costa china.
Se trata del primer misil de largo alcance al que Japón prevé asignar capacidad para atacar bases enemigas. Su presencia refleja el giro reciente de Tokio hacia una estrategia de disuasión que contempla golpear instalaciones adversarias, más allá de la doctrina tradicional de defensa exclusivamente reactiva.
Durante las maniobras no habrá lanzamientos reales. Las unidades transportarán el equipo en vehículos y comprobarán su funcionamiento y la secuencia de disparo.
Nuevos sistemas estadounidenses
Estados Unidos desplegará NMESIS, un nuevo sistema antibuque instalado sobre vehículos no tripulados operados a distancia y capaz de transportar misiles con un alcance superior a 180 kilómetros.
También participará MADIS, un sistema integrado de defensa aérea diseñado para detectar y derribar drones o aeronaves que vuelen a baja altitud. A estos equipos se sumará el sistema de artillería de alta movilidad HIMARS.
Un escenario centrado en las islas del suroeste japonés
Los ejercicios se desarrollarán principalmente en Kyushu y el archipiélago de Nansei, con el objetivo de reforzar la capacidad de disuasión frente a China. El escenario plantea una posible incursión y desembarco enemigo en esta cadena de islas, que se extiende desde el extremo sur de Kyushu hasta el este de Taiwán, y ensaya una respuesta coordinada entre Japón y Estados Unidos.
Las operaciones también llegarán, según la información disponible, a Yonaguni, la isla más occidental de Japón, situada en la prefectura de Okinawa y a solo 107 kilómetros de Taiwán.
Además de las habituales prácticas de aterrizaje, desembarco y defensa antimisiles, Keen Sword incorporará ámbitos como el espacio, la ciberseguridad y el espectro electromagnético.
El jefe del Estado Mayor Conjunto japonés, Hiroaki Uchikura, afirmó que las maniobras son relevantes para mejorar la capacidad de despliegue, la respuesta inmediata y la interoperabilidad entre ambos países. También señaló que su dimensión, cercana al máximo, refleja tanto la percepción de una situación de riesgo como la creciente necesidad de este tipo de entrenamiento.
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