Tokio busca cerrar rutas alternativas para el petróleo ruso
El Gobierno de Japón aprobó este día 2 un nuevo paquete de sanciones contra Rusia que incluye a 35 buques de la llamada “flota fantasma”, utilizada por Moscú para exportar petróleo y eludir las restricciones impuestas por países occidentales.
Las embarcaciones sancionadas no podrán recibir, en principio, servicios de operación, reparación, seguros o financiación. Rusia habría empleado esta red para mantener sus intercambios energéticos con países como China e India.
Tokio también incorporó a su lista de congelación de activos a 33 organizaciones vinculadas con el sector militar ruso y a nueve personas. Además, añadió 102 productos químicos y siderúrgicos a sus controles de exportación por considerar que podrían contribuir al fortalecimiento de la base industrial de Rusia.
Las autoridades japonesas prohibieron asimismo las exportaciones a cuatro entidades de Emiratos Árabes Unidos y Turquía, señaladas por presuntamente facilitar mecanismos para evadir las sanciones.
Primeras medidas contra Rusia del Gobierno de Takaichi
Este es el primer paquete de sanciones contra Moscú adoptado por el Gobierno de la primera ministra Sanae Takaichi. Desde el inicio de la guerra en Ucrania, Japón ha aplicado más de 20 rondas de medidas restrictivas.
La lista publicada por el Ministerio de Finanzas japonés ya incluía a 1.137 personas y organizaciones de la Federación Rusa cuyos activos fueron congelados. Japón también ha bloqueado los bienes del Banco Central ruso y de 16 instituciones financieras, además de prohibir la importación de oro ruso y las nuevas inversiones en ese país.
Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea ya han sancionado a cientos de embarcaciones relacionadas con la flota fantasma rusa. La nueva decisión de Tokio es interpretada como un intento de coordinarse con los países europeos que están endureciendo sus medidas contra Moscú.
Las islas Kuriles agravan el enfrentamiento
El anuncio también llega después de la visita realizada en agosto por el presidente ruso, Vladímir Putin, a las islas Kuriles, conocidas en Japón como los Territorios del Norte y reclamadas por Tokio. Fue la primera vez que Putin acudió a esas islas desde que llegó al poder.
Takaichi sostuvo entonces que el viaje había herido los sentimientos del pueblo japonés y dificultado una recuperación de las relaciones bilaterales a medio y largo plazo. También anticipó posibles sanciones adicionales.
La falta de una respuesta inmediata alimentó versiones en la prensa japonesa sobre las dudas del Ejecutivo, ante el temor de que Rusia redujera los envíos de gas natural licuado a Japón. Sin embargo, Takaichi reafirmó el mes pasado, durante una reunión con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, al margen de la Asamblea General de la ONU en Nueva York, que Japón mantendría las sanciones en coordinación con la comunidad internacional.
Moscú y Tokio se culpan por el deterioro de la relación
Durante el Foro Valdái celebrado en Moscú, Putin afirmó el día 1 que la posición de Rusia no había cambiado y atribuyó el deterioro de las relaciones a la actitud de Japón. El mandatario mencionó las sanciones adoptadas tras la invasión de Ucrania y las declaraciones críticas de altos funcionarios japoneses.
Putin aseguró que Rusia no obstaculiza las actividades de las empresas japonesas que continúan operando en su territorio y expresó su expectativa de que, una vez superadas las dificultades actuales, ambos países puedan construir una relación de buena vecindad y beneficio mutuo.
El portavoz del Gobierno japonés, Minoru Kihara, rechazó esa interpretación. Según Tokio, no es aceptable presentar las sanciones y protestas japonesas como la causa de la crisis bilateral, cuyo origen atribuye a la invasión rusa de Ucrania.
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