Folato y ácido fólico: diferencias, fuentes alimentarias y precauciones al tomar suplementos

Folato y ácido fólico: diferencias, fuentes alimentarias y precauciones al tomar suplementos

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El folato, también conocido como vitamina B9 o vitamina M, cumple funciones esenciales en la formación de células y sangre. La autoridad surcoreana de seguridad alimentaria y farmacéutica establece para este nutriente una ingesta diaria de entre 120 y 400 microgramos.

Folato natural y ácido fólico sintético

El nombre procede del latín folium, que significa hoja. Aunque ambos pertenecen a la vitamina B9, se distingue entre el folato presente de forma natural en los alimentos y el ácido fólico, una versión sintética utilizada en suplementos y productos fortificados.

El folato alimentario suele encontrarse en formas reducidas de tetrahidrofolato. El ácido fólico, en cambio, está oxidado, lo que le permite conservar una mayor estabilidad durante el procesamiento y el almacenamiento. Una vez ingerido, el organismo lo transforma en el hígado en tetrahidrofolato activo mediante la enzima dihidrofolato reductasa.

Alimentos que aportan vitamina B9

Entre sus fuentes figuran legumbres y semillas como lentejas, garbanzos, guisantes, frijoles, cacahuates o maní y semillas de girasol. También está presente en espinacas, espárragos, brócoli, coles de Bruselas, repollo, kale y otras verduras de hoja verde oscura.

Los cítricos y sus jugos, el hígado de pollo o de res y los cereales de desayuno fortificados también permiten incorporar este nutriente a la dieta.

Suplementos y funciones reconocidas en Corea del Sur

En la regulación surcoreana, el folato pertenece a la categoría de ingredientes funcionales estandarizados para productos saludables. Una modificación de las normas permitió además emplear glucosamina de metiltetrahidrofolato como fuente de folato. Los productos pueden comercializarse en tabletas, preparados líquidos o fórmulas multivitamínicas.

La autoridad surcoreana reconoce que el folato es necesario para la formación de células y sangre, el desarrollo normal del tubo neural del feto y el mantenimiento de niveles normales de homocisteína en la sangre.

Dosis y posibles efectos adversos

La recomendación oficial en Corea del Sur es respetar el intervalo diario de 120 a 400 microgramos. El Servicio Nacional de Salud británico, NHS, sitúa en 200 microgramos la cantidad diaria recomendada para adultos y recuerda que el cuerpo no almacena folato, por lo que debe consumirse con regularidad mediante la alimentación.

Según el NHS, las tabletas pueden provocar hinchazón abdominal, gases, náuseas o pérdida de apetito. Las presentaciones líquidas también pueden causar diarrea, vómitos o erupciones con picazón y, rara vez, una reacción anafiláctica. Quienes hayan presentado alergia al ácido fólico deben extremar las precauciones.

El NHS aconseja consultar al médico antes de tomarlo a personas con anemia por deficiencia de vitamina B12 o anemia perniciosa, antecedentes de cáncer o una intervención con estent coronario. También puede interactuar con anticonvulsivos, determinados antibióticos, litio y aspirina. Por ello, es importante informar al profesional de salud sobre cualquier medicamento, producto herbal, vitamina o suplemento en uso. El alcohol puede reducir su efecto, por lo que se recomienda limitar su consumo durante el tratamiento.

Tanto el NHS como MedlinePlus señalan que, en general, los suplementos no deberían superar los 1.000 microgramos diarios. Dosis mayores pueden ocultar una deficiencia de vitamina B12 y retrasar su detección, con el consiguiente riesgo de daño neurológico. Esta situación puede ser especialmente problemática en adultos mayores con dificultades para absorber B12. Al tratarse de una vitamina hidrosoluble, el folato se elimina por la orina y no se acumula en el organismo.

Uso durante la planificación del embarazo

El NHS recomienda tomar suplementos de ácido fólico durante las primeras 12 semanas de embarazo. Para quienes planean concebir, considera ideal comenzar tres meses antes. Durante la lactancia también pueden utilizarse, previa consulta con un profesional sanitario.

Esta información es de carácter general y se basa, entre otras fuentes, en datos públicos sobre alimentos funcionales de la autoridad surcoreana, así como en orientaciones del NHS y MedlinePlus. Los suplementos no son medicamentos: las personas con enfermedades o tratamientos en curso deben consultar a un profesional antes de consumirlos.

Source: Original Korean article - Trendy News Korea

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