Eom Hang-seop, el independentista coreano que convirtió la escritura y los idiomas en herramientas de resistencia

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De Yeoju al exilio en China
Eom Hang-seop fue una de las figuras que sostuvieron desde el exilio la lucha por la independencia de Corea durante la ocupación japonesa. Nació en 1898 en Jurok-ri, en el actual municipio de Yeoju, provincia de Gyeonggi, y también fue conocido como Eom Dae-hyeong, Eom Il-pa y, durante su estancia en China, como “Yebit Eom”. Para sus textos utilizó además el seudónimo Daewi.
Su familia tenía antecedentes en la administración pública. Su abuelo, Eom Se-yeong, había ocupado cargos ministeriales y provinciales, mientras que su padre, Eom Ju-wan, fue secretario de la corte. La militancia independentista también marcó a su entorno más cercano: su esposa, Yeon Mi-dang, y su hija mayor, Eom Gi-seon, participaron en actividades vinculadas al Gobierno Provisional y recibieron posteriormente condecoraciones de la República de Corea.
En 1919, cuando estaba por concluir sus estudios en la Escuela de Derecho y Comercio Boseong, estalló el Movimiento del Primero de Marzo, una movilización nacional contra el dominio colonial japonés. Eom partió entonces hacia China. En Shanghái se incorporó a Dongjesa, una organización clandestina, y comenzó a colaborar con el Gobierno Provisional de la República de Corea, la estructura política creada en el exilio por los independentistas.
También fue designado investigador para Yeoju durante el proceso de selección de representantes regionales de la Asamblea Provisional. Más tarde estudió chino, inglés y francés en la Universidad Zhijiang de Hangzhou. Ese dominio de varios idiomas se convertiría en una de sus principales herramientas políticas.
El sostén de un Gobierno Provisional en crisis
Cuando regresó a Shanghái en 1922, el Gobierno Provisional atravesaba una situación crítica. La falta de personal y recursos era tan grave que resultaba difícil pagar el alquiler de sus oficinas y garantizar la alimentación de sus dirigentes. Eom consiguió empleo en la administración de la Concesión Francesa y destinó parte de su salario a ayudar a figuras como Kim Gu y Yi Dong-nyeong.
El puesto tenía además una función de inteligencia y protección. Desde allí buscaba conocer los planes del consulado japonés para detener a activistas coreanos y facilitar asistencia a miembros de la comunidad. Kim Gu dejó constancia de esa labor en sus memorias, el “Baekbeom Ilji”, donde explicó que Eom había aceptado el trabajo tanto para proporcionar alimentos a los independentistas como para advertirles de posibles arrestos.
Durante las dos décadas siguientes, Eom asumió responsabilidades en numerosas organizaciones. En 1924 fue fundador, integrante del comité ejecutivo y responsable de finanzas de la Liga de Jóvenes Coreanos de Shanghái. En 1926 participó en un comité encargado de redactar una constitución y, en 1929, pasó a formar parte del comité central de una alianza juvenil de coreanos residentes en China.
También intervino en la creación del Partido de la Independencia de Corea en 1930. Al año siguiente dirigió una unidad de seguridad de la comunidad coreana de Shanghái y participó en un movimiento que promovía la autosuficiencia y la autodefensa. En 1932 fue elegido miembro de la Asamblea Provisional y posteriormente encabezó el área de propaganda de su partido.
La independencia explicada con palabras y traducciones
Eom trabajó como uno de los colaboradores más cercanos de Kim Gu, junto con An Gong-geun. Participó en la fundación del Partido Nacional Coreano en 1935 y en el proceso de unificación que, cinco años después, reunió a varias organizaciones bajo un nuevo Partido de la Independencia de Corea.
En 1941 volvió a integrar la Asamblea Provisional y presidió su comisión de Asuntos Exteriores. En mayo de 1944 fue nombrado jefe de Propaganda del Consejo de Estado del Gobierno Provisional y secretario de Kim Gu. Cuando este impulsó junto con la Oficina de Servicios Estratégicos de Estados Unidos, antecesora de la CIA, un plan para avanzar sobre la península coreana, Eom actuó como enlace con Syngman Rhee, residente entonces en Estados Unidos, y colaboró en las gestiones para obtener entrenamiento estadounidense.
Su aporte resultó especialmente visible en el terreno de la comunicación. Cuando Kim Gu escribió un relato sobre el atentado de Lee Bong-chang contra el emperador japonés, Eom tradujo el documento al chino. El texto fue publicado en los periódicos chinos “Xinjiang Ribao” y “Zhongyang Ribao”, lo que permitió difundir fuera de la comunidad coreana los objetivos y argumentos del movimiento independentista.
Regreso a Corea y apuesta por el diálogo entre Norte y Sur
Tras el fin del dominio colonial japonés, Eom regresó a Corea el 23 de noviembre de 1945 con el primer grupo de dirigentes del Gobierno Provisional. Desde Gyeonggyojang, la residencia y centro de operaciones de Kim Gu en Seúl, continuó como uno de sus principales asistentes. Gracias a su habilidad para la escritura, redactó buena parte de las declaraciones y llamados públicos emitidos a nombre del dirigente.
Eom participó junto con Kim Gu y Syngman Rhee en la campaña contra el régimen de tutela internacional propuesto para Corea. El 1 de enero de 1946 fue citado y advertido por la administración militar estadounidense. Dos días después leyó una instrucción de Kim Gu que ordenaba el retorno a las actividades habituales. Ese mismo año asumió la presidencia del comité de propaganda de la Conferencia Nacional de Emergencia y, en 1947, ocupó responsabilidades políticas y comunicacionales en organizaciones contrarias a la tutela.
También fue profesor y subdirector del Instituto de Formación para la Construcción Nacional, creado en 1947 con el propósito de preparar cuadros para el nuevo Estado. La institución enseñaba historia del movimiento independentista, política, economía, derecho, Constitución, cultura nacional y asuntos rurales y de género, con cerca de cien alumnos por promoción.
En 1948 respaldó la estrategia de Kim Gu de negociar entre el Norte y el Sur para evitar la consolidación de la división de la península. El 20 de abril viajó a Pionyang con una delegación de cinco representantes del Partido de la Independencia de Corea. Allí asistió a una conferencia conjunta y a una reunión de quince dirigentes de ambas zonas. Eom fue uno de los siete miembros encargados de preparar el borrador de la declaración común del 30 de abril.
Secuestro, muerte en Pionyang y reconocimiento póstumo
El asesinato de Kim Gu a manos de An Du-hui, el 26 de junio de 1949, marcó el final de una etapa para Eom. En su mensaje fúnebre lamentó que sus seguidores solo pudieran llorar y expresó que no querían dejar partir a su maestro. El Instituto de Formación para la Construcción Nacional fue disuelto menos de dos meses después.
Durante la Guerra de Corea, iniciada en 1950, Eom fue trasladado por la fuerza a Corea del Norte. Aunque durante años circuló la versión de que había cruzado voluntariamente, la interpretación predominante es que fue secuestrado contra su voluntad.
En 1954 viajó con Kwon Tae-yang hasta Moscú con la intención de explicar, en el contexto de la Conferencia de Ginebra, una propuesta de reunificación elaborada por personalidades surcoreanas retenidas en el Norte. Sin embargo, Suiza no les concedió visados y ambos regresaron a Pionyang. En noviembre de 1955, Eom y otros cinco dirigentes publicaron un llamado conjunto a impulsar negociaciones intercoreanas, aunque posteriormente se afirmó que el contenido había sido alterado y no reflejaba plenamente su voluntad.
En 1956 fue elegido miembro permanente y ejecutivo de una organización promotora de la reunificación pacífica. Dos años después, las autoridades norcoreanas lo detuvieron bajo acusaciones de actividades “antipartido y contrarrevolucionarias”. Murió en Pionyang el 30 de julio de 1962, debido a una enfermedad crónica, y fue enterrado en el Cementerio de los Mártires Patrióticos de Sinmi-ri.
Su trayectoria recibió reconocimientos a ambos lados de la frontera. El Gobierno de Corea del Sur le concedió póstumamente en 1989 la Orden del Mérito de la Fundación Nacional, en su categoría Independencia. Corea del Norte le otorgó en 1990 el Premio de la Reunificación Nacional. Su legado permanece ligado a una forma de resistencia menos visible que la acción armada, pero decisiva: sostener instituciones, redactar mensajes políticos y llevar la causa independentista coreana a otros idiomas.
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