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La economía global resiste, pero con poco margen
El Fondo Monetario Internacional (FMI) elevó este día 12 en una décima, hasta el 3,1%, su previsión de crecimiento de la economía mundial para este año. La nueva estimación supera el 3,0% calculado en julio, aunque permanece por debajo del 3,3% anticipado en enero. Tras el inicio de la guerra con Irán, el organismo había rebajado sucesivamente su pronóstico al 3,1% en abril y al 3,0% en julio. Para el próximo año mantuvo sin cambios una expansión del 3,4%.
El FMI señaló que la actividad económica durante el primer semestre de 2026 fue mejor de lo previsto pese a la continuidad de la guerra en Oriente Medio y de las tensiones comerciales. No obstante, advirtió que la recuperación sigue siendo desequilibrada y que el margen para responder a nuevos impactos se reduce con rapidez.
La inteligencia artificial sostiene la demanda tecnológica
El organismo atribuyó la mejora principalmente a la demanda tecnológica generada por las inversiones en inteligencia artificial. También destacó la capacidad de adaptación de la oferta, el cambio de rutas de transporte, la reducción de inventarios y las medidas fiscales como factores que amortiguaron los efectos de la guerra. A ello se suma una menor dependencia energética de la actividad económica en comparación con décadas anteriores.
Sin embargo, los beneficios no se distribuyen de manera uniforme. Mientras algunos países reciben apoyo de las exportaciones y las inversiones tecnológicas, así como de condiciones comerciales favorables, otros enfrentan mayores costos de importación y una demanda debilitada. Las empresas han ajustado sus operaciones a los riesgos geopolíticos y a los cambios de política comercial, pero el FMI considera que esa capacidad tiene límites.
Conflictos, ciberataques y clima amenazan las perspectivas
El FMI indicó que los riesgos continúan inclinados a la baja. Entre las principales amenazas mencionó una prolongación del bloqueo en Oriente Medio, nuevas escaladas, interrupciones de infraestructuras energéticas, ciberataques y fenómenos meteorológicos extremos. También contempló la posibilidad de que una revisión a la baja de la rentabilidad y de las ganancias de productividad asociadas con la IA frene las inversiones.
En el escenario favorable, la inversión en inteligencia artificial podría mantenerse durante más tiempo de lo esperado o traducirse con mayor rapidez en mejoras de productividad. Nuevos acuerdos comerciales también podrían aportar previsibilidad y resiliencia, mientras que el encarecimiento de los combustibles fósiles podría acelerar las inversiones en seguridad energética.
España impulsa la revisión de la eurozona
El pronóstico para Estados Unidos se mantuvo en el 2,3% este año, mientras que el correspondiente al próximo subió del 2,2% al 2,3%. Para la eurozona, el FMI elevó la estimación de este año del 0,9% al 1,1%, debido a la fuerte recuperación de Irlanda y al dinamismo de España. La previsión para el próximo año permaneció en el 1,2%.
Japón crecería un 0,7% tanto este año como el siguiente. En cambio, la previsión para China bajó una décima, hasta el 4,5%. Las economías emergentes y en desarrollo se desacelerarían al 3,7% este año antes de repuntar al 4,4% el próximo; ambas cifras son una décima inferiores a las calculadas en julio.
Corea del Sur mejora gracias a los semiconductores
El FMI elevó con fuerza sus perspectivas para Corea del Sur: ahora prevé un crecimiento del 3,3% este año y del 2,8% el próximo, frente al 2,6% y el 2,5%, respectivamente, estimados en julio. El organismo explicó que la sólida demanda externa de semiconductores compensaría ampliamente los efectos negativos de la guerra.
Para Oriente Medio y Asia Central, el informe anticipa un giro desde una contracción del 0,3% este año hasta una expansión del 6,3% el siguiente. La proyección incorpora tanto el cierre del estrecho de Ormuz durante más tiempo de lo previsto como un rebote más intenso después de su reapertura. Irak, Kuwait y Catar sufrirían caídas de dos dígitos este año, seguidas por crecimientos también de dos dígitos con la normalización de la producción, las exportaciones y la logística.
La inflación mundial se situaría en el 4,7% este año y en el 4,1% el próximo. Por su parte, el crecimiento del volumen del comercio global bajaría del 5,0% registrado el año pasado al 4,6% este año, antes de estabilizarse en el 4,7% durante el siguiente.
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