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La cocina coreana apuesta por reducir la sal sin perder sabor
Cuando los días de trabajo prolongado o reuniones llevan a consumir comidas más saladas de lo habitual, algunos platos acompañantes pueden convertirse en una opción para reducir la ingesta de sodio. La base de datos pública de recetas del Ministerio de Seguridad de Alimentos y Medicamentos de Corea del Sur reúne tres preparaciones bajas en sodio: estofado de bacalao con yuzu, kimchi de agua con pimiento y ratatouille con gochujang.
Estofado de bacalao con yuzu, una alternativa aromática
El estofado de bacalao con yuzu utiliza el aroma del jarabe de yuzu y el toque ácido del vinagre balsámico para ajustar el sabor con menos sal. La receta consiste en preparar una salsa con vinagre balsámico, vino blanco y trozos de yuzu, mientras el pescado se cocina acompañado de pimientos, hongos enoki dorados y apio coreano.
Según la información nutricional de la receta, una porción contiene 84 kilocalorías, 10,6 gramos de carbohidratos, 9,6 gramos de proteínas, 0,4 gramos de grasa y 109,7 miligramos de sodio.
Kimchi de agua con pimiento y menos sal
El kimchi de agua con pimiento reduce el contenido de sal mediante un proceso de lavado adicional. La col fermentada se enjuaga tres veces con agua fría para eliminar parte de la sal, y se puede añadir chile verde para aportar un sabor más intenso.
La preparación combina col, rábano, pera, manzana, cebollino y otros ingredientes con una salsa elaborada a partir de pimiento amarillo triturado y una base de arroz. Tras tres días de fermentación, el plato queda listo. Su información nutricional indica 44,9 kilocalorías, 10,1 gramos de carbohidratos, 1,1 gramos de proteínas, ausencia de grasa y 272 miligramos de sodio.
Ratatouille con gochujang, una mezcla de sabores coreanos y europeos
El ratatouille con gochujang combina verduras como calabacín, berenjena y champiñones con una salsa de tomate, albahaca y pasta de chile coreana. Para reducir el sodio, el salami utilizado en la receta se hierve previamente para disminuir su contenido de sal.
El plato incorpora tomate, un ingrediente rico en potasio, y se cocina al horno durante 30 minutos. Una porción aporta 62,6 kilocalorías, 7,6 gramos de carbohidratos, 3,1 gramos de proteínas, 2,2 gramos de grasa y 138,5 miligramos de sodio.
Las tres recetas muestran distintas técnicas para controlar el sodio: aprovechar aromas naturales, reducir la sal durante la preparación y seleccionar ingredientes que ayuden a equilibrar el sabor. Estas propuestas forman parte de los recursos gastronómicos difundidos en Corea para ofrecer alternativas de alimentación más equilibradas.
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