Seúl lleva la inteligencia artificial del chatbot a la fábrica: la apuesta global de Try Everything 2026

Imagen para ayudar a comprender el artículo
Seúl convierte la inteligencia artificial en una política de ciudad
La carrera internacional por la inteligencia artificial ya no se libra únicamente en los laboratorios de las grandes tecnológicas ni en la capacidad de producir modelos capaces de escribir, programar o generar imágenes. El siguiente frente está en trasladar esos sistemas al mundo físico: fábricas, almacenes, hospitales, vehículos y espacios urbanos. Con esa transición como eje, el Gobierno Metropolitano de Seúl celebrará los días 9 y 10 Try Everything 2026, un encuentro internacional de emprendimiento que reunirá en el Dongdaemun Design Plaza, conocido como DDP, a empresas emergentes, inversionistas, grandes compañías, instituciones públicas y organizaciones de apoyo a la innovación.
El DDP no es una sede casual. Diseñado por la arquitecta Zaha Hadid, el complejo de formas curvas y apariencia futurista se ha convertido en uno de los símbolos de la transformación de Seúl en una capital creativa. Está situado en Dongdaemun, una zona históricamente asociada al comercio textil y a los mercados que operan hasta altas horas de la noche. Esa convivencia entre industria tradicional, diseño, turismo y tecnología resume la imagen que la ciudad busca proyectar: una metrópoli capaz de conectar sus redes comerciales con las nuevas economías digitales.
Según la programación divulgada por las autoridades municipales, Try Everything combinará conferencias internacionales, exhibiciones tecnológicas, actividades para el público y reuniones individuales entre empresas e inversionistas. Más que una feria de dispositivos, el evento pretende funcionar como una plataforma de negocios. Las compañías emergentes podrán buscar capital, clientes corporativos, socios tecnológicos y vías de entrada a otros mercados sin tener que establecer contactos por separado en distintos países.
El planteamiento refleja una característica de la estrategia surcoreana de innovación: la coordinación entre el sector público, las grandes corporaciones y un ecosistema de empresas jóvenes. En Corea del Sur, los gobiernos municipales no se limitan a administrar servicios locales. Ciudades como Seúl compiten por atraer talento, inversión y sedes empresariales mediante incubadoras, concursos, espacios de trabajo y programas de internacionalización. Try Everything forma parte de esa política económica urbana y utiliza el atractivo global de la capital coreana como punto de encuentro para el capital tecnológico.
De la IA que responde preguntas a la IA que mueve máquinas
El concepto central de la edición de 2026 será la llamada inteligencia artificial física, o physical AI. El término describe sistemas que no se limitan a procesar información dentro de una pantalla, sino que perciben el entorno, toman decisiones y actúan mediante robots, vehículos, brazos mecánicos o dispositivos que se llevan sobre el cuerpo. En términos sencillos, es el paso de una IA que recomienda una canción o redacta un correo a otra que puede transportar una carga, asistir a un trabajador o desplazarse por un espacio real.
La diferencia es importante porque actuar en el mundo físico exige resolver problemas que un chatbot no enfrenta. Una máquina debe interpretar objetos, distancias, movimientos humanos y situaciones imprevistas en tiempo real. También debe cumplir normas de seguridad mucho más estrictas: un error en un texto puede corregirse, mientras que una decisión equivocada de un robot industrial puede dañar mercancías o poner en riesgo a una persona.
Hyundai Motor y Kia, dos de los mayores representantes de la industria surcoreana, mostrarán a través de su laboratorio de robótica la plataforma móvil MobED y el robot vestible X-ble Shoulder. MobED es una base robótica diseñada para moverse y transportar objetos, mientras que X-ble Shoulder busca reducir el esfuerzo físico de quienes realizan tareas repetitivas con los brazos elevados. Este último pertenece a la categoría de robots vestibles o exoesqueletos de asistencia, tecnologías pensadas para complementar la fuerza y la movilidad humanas, no necesariamente para sustituirlas.
La presencia de ambos desarrollos permite entender por qué Corea del Sur ocupa una posición particular en esta etapa de la IA. El país no solo cuenta con empresas digitales y una infraestructura de telecomunicaciones avanzada, sino también con una extensa experiencia en automoción, electrónica, construcción naval, baterías y manufactura. La inteligencia artificial física permite conectar esas dos capacidades. En vez de competir solamente por el mejor modelo lingüístico, las compañías coreanas pueden integrar algoritmos en productos industriales que ya saben fabricar a gran escala.
Unas 80 empresas emergentes, tanto coreanas como extranjeras, presentarán sus tecnologías. Además, 18 instituciones de 11 países, junto con grandes empresas, fondos de capital de riesgo y compañías de contenidos, contarán con espacios propios. El resultado será una vitrina heterogénea en la que convivirán prototipos, soluciones empresariales y posibles aplicaciones comerciales. Para una startup, el valor de esta clase de encuentro no reside únicamente en demostrar que su tecnología funciona, sino en comprobar si una fábrica, una empresa logística o un inversionista está dispuesto a adoptarla y financiar su crecimiento.
Capital, clientes y contactos: la otra competencia de la IA
La programación de Try Everything muestra que la innovación ya no se mide solo por el rendimiento técnico. También importa la capacidad de convertir una investigación en una empresa sostenible. El economista Erik Brynjolfsson, profesor de la Universidad de Stanford y reconocido por sus estudios sobre tecnología y productividad, ofrecerá una conferencia magistral sobre las estrategias necesarias para obtener resultados empresariales en una época marcada por la adopción cotidiana de la IA.
También participarán Lee Yeop, responsable de alianzas con startups para Asia-Pacífico en Anthropic, y Ray Zhong, cofundador de Genspark, una compañía estadounidense de inteligencia artificial valorada como unicornio. En el lenguaje financiero, un unicornio es una empresa privada de reciente creación que alcanza una valoración superior a los mil millones de dólares. El término se popularizó porque ese nivel de crecimiento era considerado excepcional, aunque la expansión global del capital tecnológico hizo que dejara de ser tan extraño como sugería su nombre.
Las reuniones individuales, conocidas en el sector como one-to-one meetings, ocuparán un lugar relevante. Fondos de capital de riesgo, aceleradoras, grandes corporaciones, empresas medianas y organismos especializados en expansión internacional se entrevistarán directamente con los equipos emprendedores. Este formato intenta acortar la distancia entre una demostración prometedora y un contrato real. Para una compañía joven, conseguir una primera prueba en una fábrica puede ser tan importante como cerrar una ronda de inversión, porque valida la tecnología ante futuros clientes.
Representantes de gobiernos y ciudades de Estados Unidos, Europa y Asia también participarán en los programas de internacionalización e innovación abierta. Entre los asistentes anunciados se encuentran Christine Davis, subsecretaria de Comercio de Virginia Occidental, y Kristjan Järvan, vicealcalde de Tallin, la capital de Estonia. Su presencia confirma que la competencia por las startups no se desarrolla únicamente entre empresas. Los gobiernos regionales y municipales también ofrecen redes, incentivos y acceso institucional para atraer proyectos capaces de generar empleo o modernizar sectores productivos.
Try Everything dispone, además, de antecedentes económicos con los que medir sus resultados. La edición anterior reunió a 7.729 participantes y facilitó inversiones por 180.900 millones de wones. La cifra equivale a 180,9 mil millones en la forma de contar utilizada habitualmente en español; su valor en euros o monedas latinoamericanas puede variar con el tipo de cambio. Más allá de la conversión, el dato muestra que Seúl quiere evaluar el encuentro no solo por la cantidad de visitantes, sino por el capital movilizado. La prueba para 2026 será determinar cuántas conversaciones se transforman en inversiones, proyectos piloto, acuerdos de distribución o entradas efectivas a nuevos mercados.
Qué significa para España y América Latina
Para el mundo hispanohablante, la evolución de la inteligencia artificial física resulta más relevante que otra oleada de aplicaciones de consumo. España y varias economías latinoamericanas cuentan con sectores en los que la automatización, la movilidad y la asistencia robótica pueden tener efectos directos: automoción, logística, minería, agricultura, energía, construcción y servicios sanitarios. México y España poseen cadenas de producción automotriz de alcance internacional; Chile y Perú tienen industrias mineras de gran escala; Brasil, Argentina, México y otros países de la región concentran operaciones agroindustriales y logísticas en territorios extensos. No se trata de afirmar que los equipos exhibidos en Seúl llegarán automáticamente a esos mercados, sino de identificar dónde podrían encontrar clientes o socios.
La oportunidad tiene dos direcciones. Las empresas coreanas pueden buscar acceso a plantas industriales, puertos, centros de distribución y operaciones extractivas del ámbito iberoamericano. A su vez, startups españolas y latinoamericanas podrían utilizar encuentros como Try Everything para acercarse a fabricantes coreanos, fondos asiáticos o programas de expansión internacional. La combinación puede ser especialmente atractiva cuando una empresa hispana conoce un problema local —por ejemplo, operar maquinaria en condiciones geográficas específicas— y una compañía coreana aporta componentes, robótica o capacidad de producción.
Sin embargo, la entrada de estas tecnologías plantea obstáculos concretos. Un robot diseñado para una planta altamente automatizada en Corea no necesariamente puede instalarse sin modificaciones en una fábrica mexicana, española o argentina. Cambian las normativas laborales, los protocolos de seguridad, la conectividad, el costo de mantenimiento y la disponibilidad de repuestos. También se requiere personal capacitado para integrar software, sensores y maquinaria. Por eso, el potencial regional dependerá menos de importar productos terminados y más de construir servicios de adaptación, mantenimiento, capacitación y soporte técnico.
El debate laboral será inevitable. En países con desigualdad elevada o amplios sectores de empleo informal, la palabra automatización suele asociarse con pérdida de puestos de trabajo. La industria tecnológica, por su parte, subraya la capacidad de los robots para asumir labores peligrosas o físicamente desgastantes. El X-ble Shoulder representa bien esa tensión: puede entenderse como una herramienta para proteger al trabajador de lesiones, pero también forma parte de un proceso más amplio de reorganización de tareas. La discusión pública deberá ir más allá de la dicotomía entre aceptar o rechazar la tecnología y centrarse en quién financia la reconversión profesional, cómo se distribuyen las ganancias de productividad y qué protecciones acompañan la adopción.
España dispone de una ventaja adicional como puente entre Europa, América Latina y las empresas asiáticas, tanto por el idioma como por sus vínculos empresariales. América Latina, a su vez, ofrece mercados urbanos de gran tamaño y necesidades industriales que no siempre pueden resolverse con tecnologías diseñadas para Estados Unidos, Europa o Asia oriental. Para aprovechar esa posición harán falta acuerdos de investigación, espacios de prueba y mecanismos de inversión que permitan a las empresas locales participar en la cadena de valor. Limitarse a comprar robots convertiría a la región en consumidora; colaborar en su adaptación, programación y mantenimiento abriría una oportunidad para desarrollar capacidades propias.
La relación económica con Corea del Sur ya no puede observarse únicamente a través de automóviles, televisores, teléfonos o electrodomésticos. La siguiente fase puede incluir software industrial, robótica, baterías, movilidad autónoma y tecnologías de asistencia. Eventos como el de Seúl funcionan como lugares de anticipación: muestran qué soluciones buscan internacionalizar las compañías coreanas y qué tipo de socios necesitarán en otros continentes. Para las cámaras empresariales, universidades, agencias de promoción y startups del ámbito hispanohablante, seguir estas plataformas puede ser una forma de detectar tendencias antes de que lleguen convertidas en productos cerrados.
El método coreano: grandes grupos y empresas emergentes bajo un mismo techo
La convivencia entre Hyundai y Kia, decenas de startups, fondos de inversión y organismos municipales también revela cómo Corea del Sur intenta renovar su estructura empresarial. La economía del país ha estado marcada durante décadas por los chaebol, grandes conglomerados familiares que crecieron con apoyo estatal durante la industrialización acelerada de la segunda mitad del siglo XX. Samsung, Hyundai, LG y SK son algunos de los nombres más conocidos fuera de Corea. Estos grupos aportaron escala exportadora, pero su peso también ha generado debates sobre concentración económica y oportunidades para las empresas pequeñas.
Las políticas de startups buscan ampliar ese ecosistema sin renunciar a las capacidades industriales de los conglomerados. Una empresa joven puede desarrollar un sensor, un algoritmo de navegación o una solución especializada, mientras una gran corporación aporta fábricas, canales internacionales y experiencia regulatoria. La relación no está exenta de desequilibrios: negociar con un gigante puede abrir un mercado, pero también dejar a la startup en una posición dependiente. De ahí la importancia de inversionistas, aceleradoras y entidades públicas que ayuden a diversificar clientes y proteger la propiedad intelectual.
El Seoul Unicorn Challenge, concurso incluido en el encuentro, seleccionará a siete empresas para una final que se disputará el día 10. El premio total será de 120 millones de wones e incluirá reconocimientos del alcalde de Seúl y la posibilidad de vincularse con el Seoul Startup Hub. El programa combina dinero, espacio de trabajo y acceso a redes, tres recursos necesarios durante las primeras etapas de una compañía. En lugar de tratar la competencia como un espectáculo de presentaciones, la ciudad intenta conectarla con el siguiente paso del crecimiento empresarial.
Este enfoque también ofrece una lección para los ecosistemas emprendedores de América Latina y España. Los concursos de innovación producen titulares y fotografías, pero su impacto es limitado si después no existen compradores, financiamiento o acompañamiento para internacionalizarse. El modelo que Seúl quiere mostrar integra esos componentes en un mismo circuito. No garantiza el éxito de las empresas, pero aumenta las probabilidades de que una demostración tecnológica encuentre una aplicación industrial concreta.
Del K-pop virtual a la divulgación tecnológica
Try Everything no estará reservado a ejecutivos e inversionistas. La organización incorporará experiencias para ciudadanos interesados en la IA y las tecnologías del futuro, incluida una zona especial dedicada a PLAVE, grupo de idols virtuales que actúa como embajador promocional de Seúl. Para una audiencia hispanohablante habituada a pensar en el K-pop a través de artistas de carne y hueso como BTS, BLACKPINK o Stray Kids, el concepto requiere una explicación: los integrantes de PLAVE aparecen públicamente mediante avatares digitales, mientras intérpretes humanos aportan voces, movimientos y personalidad a los personajes.
Los idols ocupan en Corea del Sur un espacio que combina música, televisión, publicidad y relación continua con los fans. La palabra no se limita a describir a un cantante; alude a artistas formados para participar en múltiples formatos y mantener una comunidad activa. En el caso de los grupos virtuales, tecnologías de captura de movimiento y producción digital transforman la actuación humana en la imagen de un avatar. Esta modalidad desdibuja las fronteras entre entretenimiento, animación y plataformas interactivas.
Incluir a PLAVE en un festival de startups responde a una estrategia de acceso público. La robótica industrial y las rondas de capital de riesgo pueden parecer lejanas para quienes no trabajan en tecnología. Un fenómeno de cultura popular reduce esa distancia y atrae a audiencias jóvenes que ya siguen contenidos coreanos desde Madrid, Ciudad de México, Santiago, Bogotá, Buenos Aires o Lima. El fandom internacional de la Ola Coreana se convierte así en una puerta de entrada para presentar tecnologías que, de otro modo, permanecerían dentro de congresos especializados.
La combinación también muestra que Corea del Sur no separa por completo sus industrias culturales de su estrategia tecnológica. El K-pop, los videojuegos, la animación, los webtoons y las plataformas digitales comparten herramientas de producción, propiedad intelectual y comunidades globales. Para empresas de contenidos en español, el crecimiento de los artistas virtuales abre preguntas sobre conciertos digitales, licencias, doblaje, publicidad y experiencias para fans. No todas estas posibilidades dependen de la IA física, pero forman parte del mismo intento de conectar tecnología y consumo cultural.
Lo que habrá que observar después del festival
El éxito de Try Everything 2026 no debería medirse por la espectacularidad de los robots ni por la cantidad de discursos sobre el futuro. Los indicadores decisivos aparecerán después: inversiones efectivamente desembolsadas, pruebas industriales, contratos, expansión internacional y supervivencia de las startups participantes. También será relevante saber si la IA física logra salir de entornos controlados y operar con seguridad en lugares donde conviven trabajadores, clientes y maquinaria.
Otro punto de atención será la capacidad de las compañías coreanas para internacionalizar productos que dependen de infraestructura local. Un servicio digital puede distribuirse por internet con relativa rapidez. Un robot necesita transporte, instalación, mantenimiento, certificaciones y repuestos. Esa diferencia obliga a construir alianzas territoriales y puede abrir espacio para empresas españolas y latinoamericanas especializadas en integración industrial. Al mismo tiempo, eleva el costo y el riesgo de cada expansión.
Seúl presenta el encuentro como una convergencia entre investigación, emprendimiento, manufactura, capital, instituciones extranjeras y ciudadanía. Esa amplitud es precisamente su principal apuesta. La inteligencia artificial comienza a abandonar el terreno de la fascinación por las respuestas automáticas y entra en una fase menos vistosa, pero potencialmente más profunda: la reorganización del trabajo físico y de los procesos productivos.
Para los países hispanohablantes, la cuestión no es si deben copiar el modelo coreano, construido sobre una historia industrial y unas instituciones distintas. La pregunta es cómo relacionarse con esta nueva etapa desde sus propias fortalezas y necesidades. Si la región participa únicamente como mercado final, recibirá tecnologías decididas en otros lugares. Si sus empresas, universidades y organismos públicos logran entrar en las redes de colaboración, podrán influir en la adaptación y el uso de esas herramientas. Try Everything 2026 será, en ese sentido, algo más que una feria en un edificio futurista de Seúl: será una muestra de cómo Corea del Sur intenta transformar su capacidad tecnológica en conexiones económicas globales y de quiénes están preparados para conectarse con ella.
Comentarios
Publicar un comentario