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En la Corea de finales de la dinastía Joseon, cuando el comercio era menospreciado por buena parte de la élite y el origen familiar podía cerrar las puertas del Estado, Park Je-ga defendió una idea poco convencional: la pobreza no se superaría con austeridad, sino impulsando la producción, la circulación de bienes, el intercambio exterior y la adopción de nuevas tecnologías.
Autor de Bukhagui, una de las obras centrales de la escuela Bukhak —corriente del pensamiento práctico conocida por promover el aprendizaje de los avances de la China Qing—, Park fue también funcionario, poeta, calígrafo y pintor. Sus propuestas buscaron convertir el conocimiento en una herramienta para mejorar la vida cotidiana y fortalecer al país.
El difícil camino de un hijo secundario
Park Je-ga nació en 1750 como hijo secundario de Park Pyeong, funcionario de la corte, y de una mujer del clan Yi de Jeonju. En la rígida sociedad de Joseon, su condición de seoeol —descendiente de una concubina— implicaba discriminación y severas restricciones para acceder a cargos públicos.
Desde niño mostró aptitudes para la poesía, la caligrafía y la pintura. Se dedicó intensamente al estudio y llegó a copiar varias veces los libros que leía. Tras la muerte de su padre abandonó la residencia familiar y atravesó dificultades económicas.
En 1766 contrajo matrimonio con una hija secundaria de Yi Gwan-sang, cuyo apoyo le permitió estudiar neoconfucianismo y literatura. Alrededor de los 19 años se convirtió en discípulo del influyente pensador Park Ji-won y comenzó a relacionarse con intelectuales como Yi Deok-mu, Yu Deuk-gong y Yi Seo-gu. También mantuvo contacto con Jeong Yak-yong, otra figura destacada del pensamiento práctico coreano.
En 1776 publicó junto con Yi Deok-mu, Yu Deuk-gong e Yi Seo-gu la antología poética Geonyeonjip, que llegó a ser conocida en China. Sin embargo, tres años antes había visto frustrado su primer intento de ingresar en la administración mediante el sistema de recomendación hereditaria: su origen seoeol volvió a ser el obstáculo.
China Qing como fuente de aprendizaje
El giro decisivo en su trayectoria llegó en 1778, cuando viajó por primera vez a China como integrante de una misión diplomática encabezada por Chae Je-gong. Allí entró en contacto con estudiosos locales y observó de cerca las costumbres, instituciones y técnicas de la dinastía Qing.
A su regreso escribió las secciones interior y exterior de Bukhagui. La primera reunió propuestas para mejorar herramientas, transportes e instalaciones de uso cotidiano; la segunda examinó las contradicciones políticas y sociales de Joseon y planteó posibles reformas. Park visitó China en cuatro ocasiones y mantuvo vínculos con más de un centenar de intelectuales chinos, experiencia que amplió su perspectiva internacional.
Frente a quienes consideraban a los Qing un régimen que debía ser rechazado, Park los veía como una civilización capaz de incorporar nuevos conocimientos y tecnología científica occidental. También criticó los proyectos de conquista del norte, que juzgaba alejados de la situación real de Joseon, y sostuvo que el país debía estudiar los sistemas más avanzados de China para combatir su pobreza.
Su rechazo al aislamiento quedó expresado en una dura observación sobre quienes se burlaban de todo lo diferente y pretendían medir realidades profundas desde una visión estrecha y rígida.
Un reformista en la Biblioteca Real
En 1779, el rey Jeongjo creó el cargo de revisor en la Biblioteca Real, o Gyujanggak, e incorporó a Park junto con Yi Deok-mu, Yu Deuk-gong y Seo Yi-su. Su nombramiento formó parte de una política destinada a reducir las restricciones impuestas a los seoeol.
Durante los siguientes 13 años trabajó en distintos puestos vinculados al Gyujanggak. Tuvo acceso a sus colecciones y participó, por orden real, en la corrección y publicación de diversas obras. Más adelante desempeñó funciones militares y administrativas, ganó el primer puesto en un examen militar celebrado en 1794 y ejerció como autoridad local en varias regiones.
Cuando Jeongjo pidió a sus funcionarios propuestas para corregir los males del reino, Park presentó en 1786 un programa que incluía la eliminación de la discriminación de estatus, el fomento del comercio y la industria, la apertura al intercambio exterior, la enseñanza de ciencia y tecnología y la invitación de misioneros occidentales.
También reclamó que las personas con talento fueran seleccionadas según su capacidad, sin importar que fueran hijos secundarios o pertenecieran a sectores de menor rango. Al mismo tiempo, denunció que los linajes poderosos y los cargos se perpetuaran bajo la apariencia de un sistema de exámenes. Sus ideas chocaron con los intereses de la clase gobernante y provocaron la oposición de la facción conservadora Noron Byeokpa.
Park trasladó ese espíritu crítico a la literatura. Prefería una escritura basada en lo observado y vivido, expresada con voz propia, antes que la repetición de fórmulas establecidas. Durante la campaña de Jeongjo para corregir determinados estilos literarios, tuvo que presentar un texto de autocrítica por emplear un lenguaje considerado vulgar. Pese al título de la obra, aprovechó el escrito para defender activamente su manera de escribir.
Consumo, transporte y apertura comercial
La propuesta económica de Bukhagui cuestionó la idea de que el ahorro indiscriminado bastaba para reactivar la economía. Park entendía que el consumo estimulaba la producción y que el crecimiento del comercio podía impulsar al mismo tiempo la artesanía y la agricultura.
Defendió una mayor circulación monetaria y el control de la acuñación de monedas de mala calidad. También propuso construir caminos aptos para carros, ampliar el uso de embarcaciones y mejorar tanto la distribución interna como el comercio exterior. Para ello consideraba necesario abandonar el desprecio hacia comerciantes y negociantes, transformar el contrabando en intercambios regulados y abrir puertos comerciales en Gaeseong, Incheon y diversas zonas fluviales de las provincias de Chungcheong y Jeolla.
Su plan contemplaba iniciar la expansión comercial hacia el sur de China y la península de Shandong. Una vez fortalecida la economía, Joseon podría ampliar sus socios hacia Japón, Annam y las regiones uigures.
Park también pidió invitar a especialistas occidentales para aprender técnicas de observación astronómica, agricultura y sericultura, medicina, construcción de fortalezas, puentes y barcos, extracción de minerales, fabricación de vidrio, instalación de artillería y utilización de carros.
Para él, la agricultura no podía desarrollarse de forma aislada. Debía avanzar junto con los mercados, la artesanía, el transporte y la mejora de las herramientas y métodos de cultivo. Incluso los miembros de la élite letrada debían participar en labores agrícolas, productivas y comerciales para reducir el número de personas que vivían sin trabajar.
Park se negó a idealizar la pobreza bajo el concepto de una vida honrada y austera. En Bukhagui describió aldeas donde apenas unas pocas familias podían comer dos veces al día. Consideraba que la miseria no elevaba moralmente a las personas, sino que deterioraba su espíritu. Por eso situó el aumento de la riqueza nacional y la mejora de las condiciones de vida entre los principales objetivos del conocimiento.
Arte, exilio y legado
Además de sus ensayos reformistas, Park destacó en poesía, caligrafía y pintura. A través de sus contactos con estudiosos Qing introdujo en Joseon el formato de inscripciones caligráficas en pareja y dominó distintos estilos de escritura. Su obra fue precursora de la caligrafía que más tarde desarrollaría Kim Jeong-hui, quien estudió literatura y pintura bajo su tutela.
También pintó paisajes, figuras humanas, faisanes y peces. Entre las obras que se conservan figuran Mokudo, Uiam Gwansudo, Eorakdo y Yachido. Su producción escrita incluye, además de Bukhagui, títulos como Jeongyujip, Jeongyusigo y Myeongnongchogo.
Tras regresar en 1801 de su cuarta misión a China, fue implicado en un caso relacionado con un escrito considerado ofensivo y enviado al exilio en Jongseong. Recuperó la libertad en 1805, pero murió enfermo ese mismo año. Su tumba se encuentra en Gwangju, en la actual provincia de Gyeonggi.
Sus reformas no encontraron suficiente respaldo en una sociedad aristocrática que relegaba el comercio y el intercambio, y los cambios políticos posteriores a la muerte de Jeongjo redujeron aún más sus posibilidades de llevarlas a la práctica. Aun así, Park Je-ga es recordado como uno de los grandes representantes del silhak, la corriente coreana de estudios prácticos, y como un precursor que concibió el aprendizaje extranjero, la tecnología y la actividad económica como medios para construir un país más próspero.
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