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De las protestas públicas a la organización clandestina
An Gyeong-sin nació el 22 de julio de 1888 en Daedong, en la actual provincia de Pyeongan del Sur. Cristiana y alumna durante dos años de una escuela secundaria femenina de Pyongyang, desarrolló su actividad política durante la ocupación japonesa de Corea.
Cuando estalló el Movimiento del 1 de Marzo de 1919, una amplia movilización en favor de la independencia, An participó en las manifestaciones de Pyongyang. Fue detenida y permaneció un mes bajo custodia. Tras recuperar la libertad, organizó en noviembre de ese año la Asociación Patriótica de Mujeres Coreanas junto con otras creyentes metodistas, entre ellas O Sin-do y An Jeong-seok.
La organización llegó a contar con más de un centenar de integrantes y ocho delegaciones en distintas localidades. An trabajó en el área de comunicaciones de la sede de Pyongyang y administró las finanzas de la filial de Gangseo. Su misión incluía trasladar al Gobierno Provisional de la República de Corea, establecido en Shanghái, los fondos reunidos para sostener la lucha independentista. Antes de ser descubierta por la policía japonesa, la asociación había recaudado más de 2.400 wones.
El paso a la lucha armada
A comienzos de 1920, después de que 106 de sus compañeros fueran arrestados, An huyó a Shanghái siguiendo a Kim Haeng-il. Allí se incorporó al Cuartel General del Ejército de Liberación, organismo militar vinculado al Gobierno Provisional. Entre sus objetivos figuraban atacar edificios de la administración colonial, actuar contra figuras clave y perturbar el funcionamiento de las instituciones japonesas en Corea.
An defendía que las peticiones y las negociaciones no bastaban para alcanzar la independencia. Según testimonios de sus compañeros, consideraba necesaria una respuesta armada que incluyera ataques con bombas, armas de fuego y acciones contra representantes del poder colonial.
Ese mismo año, la anunciada visita de una delegación de congresistas estadounidenses a Shanghái y la península coreana fue vista por el Gobierno Provisional como una oportunidad para llamar la atención internacional sobre la causa coreana. Junto con las gestiones diplomáticas, se proyectaron atentados dentro del territorio para impulsar nuevas protestas.
El Cuartel General seleccionó a 13 personas y las distribuyó en tres grupos destinados a Seúl, Pyongyang y Sinuiju. An quedó integrada en la segunda unidad, responsable de Pyongyang, junto con Jang Deok-jin, Park Tae-yeol, Mun Il-min y U Deok-seon.
Las 12 bombas destinadas a la operación fueron fabricadas por el Cuerpo de Aventureros para la Salvación Nacional, formado por unos 40 jóvenes que habían aprendido técnicas de fabricación de explosivos con instructores británicos y cantoneses. La unidad de An ingresó clandestinamente en Corea con apoyo de la sección de Pyongyang del Cuerpo de Voluntarios. Ella transportó los explosivos hasta la ciudad y, el 1 de agosto de 1920, se ocultó en una vivienda de Daedong.
La operación contra la policía de Pyeongan del Sur
Antes del ataque, los militantes distribuyeron advertencias por Pyongyang. Los mensajes exigían la renuncia de quienes trabajaban para la administración colonial, pedían arrepentirse a los informantes del Ejército de Independencia, reclamaban aportes económicos a las personas adineradas y llamaban a la población a unirse.
La noche del 3 de agosto, los participantes se dividieron en tres grupos. Una primera bomba lanzada contra la sede policial de Pyeongan del Sur no explotó, por lo que Mun Il-min y U Deok-seon realizaron un nuevo lanzamiento. La detonación derribó parte del muro de un edificio recién construido, rompió ventanas y causó la muerte de dos policías japoneses. Otro artefacto arrojado contra la sede administrativa de Pyongyang tampoco llegó a estallar.
An, que actuaba junto con Jang Deok-jin y Park Tae-yeol, intentó encender la mecha de una bomba frente a la comisaría de Pyongyang, pero la lluvia impidió la ignición. En ese momento estaba embarazada. Tras pasar la noche escondida en un campo de melones, recibió otro explosivo e intentó encontrar una nueva oportunidad, aunque el refuerzo de la vigilancia policial frustró el plan. Posteriormente se refugió en la casa de Choe Yong-ju, en la provincia de Hamgyeong del Sur.
La censura colonial impidió que el ataque se difundiera de inmediato. El diario Maeil Sinbo informó sobre el caso el 19 de agosto, una vez que las autoridades levantaron la prohibición, y describió una Pyongyang profundamente agitada por la explosión.
Una condena a muerte posteriormente reducida
La policía de Daedong arrestó a An el 20 de marzo de 1921, poco después de que diera a luz. Tras ser trasladada por Wonsan hasta Pyongyang, fue conducida el 26 de marzo ante la fiscalía del tribunal local con su bebé, de aproximadamente 12 días, en brazos. La primera sentencia fue la pena de muerte.
Integrantes del Gobierno Provisional intentaron evitar su ejecución. Kim Gu, I Tak y Jang Deok-jin, entre otros, se reunieron en la concesión francesa de Shanghái y enviaron una declaración conjunta al Gobierno General japonés. En ella sostenían que el ataque había sido ejecutado por orden del Gobierno Provisional y bajo mando militar, y afirmaban que An no había tenido responsabilidad.
An apeló la sentencia. Durante el proceso cuestionó que se le atribuyeran actos que, según declaró, no había cometido. La declaración enviada desde Shanghái fue tomada en consideración y la condena definitiva quedó fijada en diez años de prisión. Los registros señalan que obtuvo la libertad condicional durante su séptimo año de encarcelamiento y se dirigió a la casa de su hermano An Se-gyun, en Pyongyang. Su paradero posterior se desconoce.
Al salir de prisión supo que su madre había muerto, que su hijo tenía una discapacidad y que su compañero Jang Deok-jin también había fallecido. En una entrevista con el diario Dong-A Ilbo expresó su dolor por esas pérdidas y aseguró que la noticia de la muerte de Jang le había hecho ver al mundo entero como un enemigo.
Otra compañera, Choe Mae-ji, la recordó como una figura excepcional incluso entre las numerosas mujeres que participaron en la lucha independentista: una militante decidida a mantenerse desde el principio hasta el final en la primera línea de la resistencia armada.
En 1962, el Gobierno de la República de Corea le concedió de manera póstuma la Orden de Independencia de la Orden del Mérito para la Fundación Nacional. An Gyeong-sin es recordada no solo por participar en las manifestaciones y recaudar fondos, sino también por integrarse en una unidad militar clandestina y tomar parte en la operación contra la sede policial de Pyeongan del Sur.
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