Muere Park Jae-bok, el ejecutivo que abrió el camino internacional del K-drama con ‘¿Qué es el amor?’

Muere Park Jae-bok, el ejecutivo que abrió el camino internacional del K-drama con ‘¿Qué es el amor?’

El legado de un pionero que ayudó a llevar los dramas coreanos al mundo

La industria del entretenimiento surcoreana despide a una de las figuras que ayudaron a construir los cimientos de la actual Ola Coreana. Park Jae-bok, exdirector de MBC y considerado uno de los impulsores de la expansión internacional de los dramas coreanos, falleció el 7 de agosto de 2026 a las 2:37 de la madrugada en un hospital de Bucheon, en la provincia de Gyeonggi. Tenía 66 años.

Según informó Yonhap, Park fue una figura clave en una etapa en la que las series de televisión de Corea del Sur todavía eran producciones principalmente orientadas al mercado doméstico. Mucho antes de que términos como “Hallyu” —la llamada Ola Coreana que hoy describe la expansión global de la cultura surcoreana— se convirtieran en conceptos conocidos en América Latina, Europa y otras regiones, Park trabajó para abrir canales de distribución internacional para los contenidos coreanos.

Su trayectoria recuerda que el fenómeno mundial del K-drama no surgió únicamente con el auge de las plataformas digitales o con éxitos recientes como las grandes producciones de streaming. Detrás del reconocimiento global actual existe una historia de pioneros que buscaron conectar las historias coreanas con audiencias extranjeras cuando ese intercambio todavía era un desafío.

‘¿Qué es el amor?’: la serie que marcó el primer gran paso hacia el extranjero

Uno de los capítulos más importantes de la carrera de Park Jae-bok estuvo relacionado con el drama de MBC “¿Qué es el amor?” (Sarang-i mwogillae), emitido originalmente en Corea del Sur en 1991. La producción se convirtió en una de las primeras series coreanas en despertar un fuerte interés fuera del país y fue una pieza fundamental en los primeros movimientos de exportación de dramas coreanos.

Después de incorporarse a MBC Production en 1992, Park impulsó la venta internacional de esta serie a Hong Kong ese mismo año. También promovió la exportación de “Los ojos del amanecer” (Yeomyung-ui nundongjae) a Turquía, mostrando una estrategia que buscaba explorar mercados extranjeros antes de que Corea contara con una infraestructura consolidada de distribución cultural.

En aquella época, vender una producción televisiva coreana en otros países era un proceso completamente diferente al actual. No existían las plataformas globales de streaming que permiten que una serie estrenada en Seúl pueda ser vista simultáneamente en Madrid, Ciudad de México, Buenos Aires o Bogotá. Los responsables de contenidos debían establecer contactos directos con canales extranjeros, explicar el valor cultural de las historias y convencer a los compradores internacionales.

Park apostó por una idea que con el tiempo demostraría ser decisiva: las historias locales podían tener un atractivo universal. Las relaciones familiares, los conflictos emocionales y los valores sociales presentes en los dramas coreanos podían conectar con espectadores de culturas distintas.

La entrada de Corea en el mercado asiático y el nacimiento de la Hallyu

Durante la década de 1990, Park continuó promoviendo la salida internacional de diversas producciones de MBC. En 1993 impulsó la exportación de títulos como “La habitación de la mujer”, “Celos” y “Hijos e hijas”. Un año después, trabajó en la distribución de obras como “El último partido” y “La temporada de la tormenta”.

Uno de los momentos más significativos ocurrió en 1994, cuando participó en el Festival de Televisión de Sichuan, en China, llevando materiales promocionales elaborados en mandarín. Allí consiguió vender dramas como “Celos” y “Los ojos del amanecer”, abriendo nuevas oportunidades para los contenidos televisivos surcoreanos en el mercado chino.

La emisión de “¿Qué es el amor?” en la televisión estatal china CCTV en 1997 fue especialmente importante. La serie alcanzó una gran popularidad entre los espectadores chinos y se convirtió en uno de los primeros grandes ejemplos del impacto cultural de los productos audiovisuales coreanos en el extranjero. Fue precisamente durante esos años cuando comenzó a popularizarse el término “Hallyu” para describir el creciente interés por la cultura surcoreana.

Para los lectores latinoamericanos, este proceso puede compararse con la manera en que las telenovelas de países como México, Brasil, Colombia o Venezuela lograron durante décadas cruzar fronteras y convertirse en fenómenos culturales internacionales. En el caso coreano, los dramas televisivos cumplieron un papel similar como vehículos de identidad cultural y narrativas nacionales.

De Asia a América Latina: la expansión de una industria cultural

El trabajo de Park Jae-bok no se limitó a las primeras ventas en Asia. Con el paso de los años también participó en la expansión internacional de otras producciones coreanas, incluyendo “Una estrella en mi corazón” (Byeol-eun nae gaseume) en América Latina y proyectos relacionados con “Una joya en el palacio” (Dae Jang Geum), uno de los dramas históricos coreanos más reconocidos a nivel mundial.

“Una joya en el palacio”, conocida internacionalmente como “Jewel in the Palace”, ayudó a que muchos espectadores extranjeros descubrieran elementos de la historia, la gastronomía y las tradiciones de Corea. Para millones de personas fuera de Asia, los dramas coreanos se convirtieron en una puerta de entrada hacia el idioma, la comida y las costumbres del país.

En una entrevista concedida en 2005 a K-Communications, Park explicó que las exportaciones de dramas que había gestionado directamente desde 1992 habían alcanzado los 45,38 millones de dólares. Estos resultados reflejaban una transformación importante: la televisión coreana comenzaba a ser vista no solo como entretenimiento nacional, sino como una industria cultural con potencial económico internacional.

El crecimiento posterior del K-drama permitió que Corea ampliara su presencia en regiones como Oriente Medio, Europa y América Latina. Actualmente, los espectadores hispanohablantes consumen series coreanas a través de múltiples plataformas y siguen con entusiasmo historias de romance, suspenso, fantasía y dramas familiares. Sin embargo, esa conexión global tiene raíces en iniciativas mucho más tempranas.

Una industria que hoy compite a escala mundial

El panorama actual del entretenimiento coreano es muy distinto al de los años noventa. Hoy una producción puede estrenarse simultáneamente en decenas de países, recibir traducciones oficiales en múltiples idiomas y generar comunidades internacionales de seguidores en redes sociales.

El éxito global de los K-dramas, del K-pop y de otros contenidos coreanos ha convertido a Corea del Sur en uno de los principales referentes mundiales de la economía creativa. Pero la historia de esta expansión demuestra que la distribución y la estrategia internacional son tan importantes como la calidad de la producción.

El caso de Park Jae-bok muestra que una obra audiovisual necesita caminos para llegar al público. Crear una buena historia es solo una parte del proceso; encontrar socios internacionales, comprender otros mercados y construir confianza con audiencias extranjeras también resulta fundamental.

En una época donde las plataformas digitales han acelerado la circulación cultural, la experiencia de los primeros exportadores de dramas coreanos mantiene una relevancia especial. Ellos construyeron los primeros puentes que posteriormente permitieron que millones de personas descubrieran Corea a través de sus historias.

El recuerdo de un hombre que preparó el terreno para la Ola Coreana

Expertos del sector audiovisual surcoreano han destacado el papel de Park Jae-bok como uno de los responsables de preparar el terreno para la Hallyu. Kwon Ho-jin, director de relaciones internacionales de la Asociación Coreana de Estudios de Radiodifusión, señaló que Park fue una persona que “creó las bases de la Ola Coreana cuando todavía ni siquiera existía ese término”.

Su fallecimiento invita a mirar la historia del K-drama desde una perspectiva más amplia. Los actuales éxitos internacionales no aparecieron de forma repentina, sino que son el resultado de décadas de trabajo, planificación y visión internacional.

Para los seguidores latinoamericanos y españoles que hoy disfrutan de las producciones coreanas, desde romances televisivos hasta grandes series de acción y fantasía, la trayectoria de Park Jae-bok representa una parte esencial de esa historia. Antes de que Corea se convirtiera en un fenómeno cultural global, hubo personas que imaginaron que sus relatos podían viajar más allá de sus fronteras.

El legado de Park queda asociado a una etapa decisiva: el momento en que una industria televisiva nacional comenzó a mirar al mundo y descubrió que sus historias podían encontrar un hogar entre espectadores de culturas muy diferentes.

Source: Original Korean article - Trendy News Korea

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